El telescopio espacial Swift, de la NASA, se dirige a una reentrada no controlada en la atmósfera terrestre después de casi 22 años de actividad. La caída puede producirse a partir del anochecer de este martes, aunque el momento exacto y el punto de entrada todavía están sujetos a un amplio margen de incertidumbre.
La agencia espacial estadounidense intentó organizar una operación de emergencia para prolongar la misión junto a una empresa emergente. El intento no ha prosperado y el observatorio ha superado la altitud a partir de la cual un objeto en órbita ya no puede mantenerse de forma estable. Desde ese momento, la gravedad terrestre y el rozamiento atmosférico aceleran su descenso hasta provocar su destrucción.
Una ventana de reentrada todavía abierta
Los cálculos difundidos a última hora del lunes por Aerospace Corporation, una de las organizaciones que siguen la caída de artefactos espaciales, situaban la reentrada alrededor de las 10.00 horas del miércoles, en horario peninsular español. La previsión incluía un margen de 12 horas antes y después de ese momento.
El astrónomo Joseph Remis, especializado en estimaciones de reentrada, señaló que el descenso podría adelantarse todavía más. Según explicó, una tormenta solar registrada durante el fin de semana habría incrementado el rozamiento de la atmósfera y modificado la trayectoria prevista.
“La tormenta solar ha adelantado significativamente la fecha de reentrada”.
Swift llevaba desde 2025 cerca de la zona orbital en la que los satélites comienzan a caer de manera inevitable. En esa fase, las predicciones solo ganan precisión poco antes del suceso, por lo que tanto la hora como el lugar de la entrada pueden cambiar hasta los últimos momentos.
Un observatorio para estudiar estallidos cósmicos
Durante su misión, el telescopio se convirtió en una herramienta para localizar las explosiones más violentas del universo y alertar a otros observatorios. Su desaparición supondrá la pérdida de un instrumento utilizado para detectar esos fenómenos y facilitar su estudio posterior con telescopios capaces de realizar observaciones más detalladas.
- Reentrada prevista: alrededor de las 10.00 del miércoles, con un margen de 12 horas.
- Duración de la misión: casi 22 años.
- Factor que puede acelerar la caída: el aumento del rozamiento atmosférico provocado por la actividad solar.
La caída de Swift se produce en un contexto de reentradas frecuentes de objetos espaciales. El texto difundido por El País señala que cada día regresan a la Tierra uno o dos satélites Starlink, cuya vida orbital ronda los cinco años debido a su limitada capacidad de propulsión para elevarse y evitar el descenso.