Los cuatro miembros de CHAPEA 2, un programa de la NASA para estudiar la preparación de vuelos tripulados de larga duración, han terminado este 31 de octubre de 2026 un aislamiento de 378 días. La misión se desarrolló en un recinto construido para reproducir algunas de las condiciones operativas de una futura expedición a Marte.
La instalación, situada en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston (Texas), ocupa 160 metros cuadrados y fue fabricada mediante impresión 3D. En su interior permanecieron Ross Elder, comandante de la misión; Ellen Ellis, responsable médica; Matthew Montgomery y James Spicer. Ninguno de ellos contó con un relevo durante el experimento.
«Los riesgos de ir a Marte son enormes, pero mediante la búsqueda del conocimiento, una visión y un liderazgo sólidos, creatividad, fortaleza, trabajo arduo y una base extraordinaria, el objetivo de llevar seres humanos a Marte no solo es alcanzable, sino inevitable».
Elder pronunció esas palabras durante la rueda de prensa celebrada tras la salida del grupo. La tripulación también tuvo que trabajar sin recibir instrucciones en tiempo real desde el centro de control, una condición planteada para analizar cómo se desarrollan las operaciones cuando la comunicación con la Tierra no puede funcionar como en las misiones cercanas.
Una prueba con recursos limitados
Sarah Whiting, científica del proyecto CHAPEA, explicó que los participantes siguieron un calendario de actividades exigente desde el punto de vista físico y trabajaron con recursos restringidos. El diseño de la prueba buscaba aproximarse a los retos que afrontaría un equipo durante una misión al planeta rojo.
- Duración: 378 días de confinamiento.
- Tripulación: cuatro participantes.
- Hábitat: 160 metros cuadrados en Houston.
- Objetivo: estudiar la adaptación al aislamiento y al confinamiento.
Según la NASA, los datos obtenidos servirán para comprender mejor la respuesta de las tripulaciones a periodos prolongados de separación, encierro y autonomía operativa. Ellen Ellis señaló que una futura misión a Marte necesitaría un equipo de apoyo en tierra estrechamente coordinado con los astronautas.