La Unión Europea mantiene su compromiso de aumentar la presión sobre Rusia para que ponga fin a la guerra en Ucrania, según declaró este 27 de octubre un portavoz comunitario a EFE. Bruselas desvinculó la conversación telefónica mantenida ese día por el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, con Vladímir Putin de una iniciativa negociadora de la Unión.
Bruselas califica el contacto de bilateral
El portavoz europeo afirmó que la llamada fue un contacto «bilateral» y sostuvo que los Veintisiete siguen unidos en el objetivo de alcanzar una paz «justa y sostenible». También recordó que los líderes comunitarios han expresado su determinación de incrementar la presión sobre Moscú y han defendido nuevos esfuerzos sostenidos para prestar apoyo militar a Ucrania.
«Hasta ahora, Rusia no ha dado ninguna señal de su voluntad de acabar esta guerra de agresión».
Durante la conversación, Putin señaló que una paz duradera solo sería posible si se tienen en cuenta «de manera plena e incondicional» los intereses legítimos de la Federación Rusa, según el comunicado difundido por el Kremlin. La posición del presidente ruso fue recogida por el portavoz europeo junto con la valoración de que Moscú no ha mostrado disposición a poner fin al conflicto.
Stubb niega que hubiera una mediación
Stubb explicó después que la llamada no constituyó una mediación de paz. En una rueda de prensa, afirmó que él y Støre trasladaron a Putin el mensaje de Ucrania y que no habrían mantenido el contacto sin la autorización de Kiev.
- Finlandia y Noruega comunicaron que sus dirigentes actuaron en nombre propio y de Europa.
- Stubb describió la conversación como «sustancial».
- Ambos países señalaron también sus propios intereses de seguridad, al compartir frontera con Rusia.
La llamada se produjo mientras la UE reiteraba su respaldo a Ucrania y su exigencia de que cualquier negociación conduzca a una paz considerada justa y sostenible por los Veintisiete. El portavoz comunitario añadió que la Unión seguirá reclamando conversaciones significativas, al tiempo que mantiene la presión sobre Rusia.