El ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, criticó el jueves 22 de octubre al mediador de la Casa Blanca en el conflicto, Steve Witkoff, por haber destacado el carácter “humanitario” del presidente ruso, Vladimir Putin, cuando agradeció la liberación de un ciudadano estadounidense capturado por el Ejército ruso en Ucrania.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Sibiga vinculó ese gesto diplomático con la continuidad de los ataques rusos y condenó el último bombardeo, que calificó de “brutal”. Según el jefe de la diplomacia ucraniana, las fuerzas rusas emplearon "decenas de misiles balísticos" contra una serie de objetivos en la retaguardia ucraniana, entre ellos infraestructura energética, instalaciones médicas, centros comerciales y zonas residenciales. Añadió que otras ciudades también sufrieron ataques durante la madrugada.
"El apaciguamiento, el servilismo y la adulación no pararán esta guerra. Sólo la fuerza lo hará", dijo Andri Sibiga en su publicación en X.
Reacciones y contexto
El comentario de Sibiga se produjo un día después de que Witkoff, en su papel de mediador designado por Washington, elogiara el gesto de Putin por facilitar la liberación de un ciudadano estadounidense. Ese agradecimiento dio lugar a una reprimenda pública en Kiev por considerar que normaliza o suaviza la conducta del Kremlin en plena ofensiva.
- Autor de la crítica: Andri Sibiga, ministro de Exteriores de Ucrania.
- Persona elogiada por Witkoff: Vladimir Putin, presidente de Rusia.
- Ataques denunciados: uso de decenas de misiles balísticos contra objetivos civiles y de infraestructura.
Las agencias EFE y Reuters, citadas por el medio origen, recogen la condena de Sibiga y la descripción de los objetivos alcanzados en el ataque. La nota pública del ministro subrayó además que los residentes en Kiev pudieron escuchar los impactos durante la noche, en lo que la diplomacia ucraniana interpretó como una demostración de la persistente amenaza sobre la población civil.
La controversia entre la representación diplomática estadounidense y las autoridades ucranianas pone de relieve las tensiones que generan los gestos unilaterales de agradecimiento en el marco de una guerra activa y la sensibilidad sobre su posible efecto simbólico.