El Gobierno de Suecia ha bloqueado el acceso desde los ordenadores oficiales a las versiones de navegador de los chatbots de inteligencia artificial ChatGPT (OpenAI) y Claude (Anthropic) por preocupaciones sobre el tratamiento de datos de carácter delicado, informó la emisora pública Radio de Suecia. La medida entró en vigor el lunes.
Las autoridades recomiendan que los empleados utilicen en su lugar servicios aprobados por el Ejecutivo, entre ellos Copilot de Microsoft, y han reforzado los controles de seguridad sobre ese servicio. Varios organismos suecos, incluida la Dirección General de Tráfico (Trafikverket), habían alertado en los últimos meses sobre los riesgos asociados al uso no regulado de herramientas de IA.
«El uso de plataformas no protegidas por estos acuerdos podría tener consecuencias para la seguridad de nuestra información», dijo Mikael Wettercrantz, director de Digitalización, en un comunicado interno de la intranet del gobierno, según Radio de Suecia.
La prohibición afecta a las versiones accesibles por navegador de ChatGPT y Claude en los equipos de trabajo habituales. No obstante, Radio de Suecia precisa que una parte del personal gubernamental podrá seguir accediendo a esos servicios desde sus ordenadores mediante una plataforma especial desarrollada por las propias autoridades, diseñada para controlar y limitar el tratamiento de datos en entornos más seguros.
Medidas y motivos
Según las fuentes citadas, la decisión responde a la detección de usos de chatbots en tareas oficiales sin cumplir las normas de protección de información. Las preocupaciones concretas que han llevado al bloqueo incluyen:
- riesgo de filtración de documentos confidenciales a servidores externos;
- ausencia de garantías sobre el tratamiento y almacenamiento de datos sensibles;
- uso de herramientas fuera del control de las áreas de sistemas, conocido como «shadow AI».
Además del bloqueo, las autoridades suecas han anunciado un aumento de las medidas de seguridad y supervisión respecto al uso de Copilot en entornos oficiales.
La decisión sueca se enmarca en una tendencia creciente entre administraciones públicas y empresas a limitar el uso de modelos de IA comerciales en procesos que impliquen información sensible, hasta que existan garantías contractuales y técnicas sobre el manejo de datos.