La Unión Europea empezará a aplicar el 1 de noviembre una tasa de gestión de 2 euros por cada artículo adquirido por internet fuera del bloque comunitario. El recargo se aplicará en todos los Estados miembros y se sumará al arancel que ya grava desde julio las compras de menos de 150 euros.
La cuantía ha sido fijada por la Comisión Europea dentro de la reforma aduanera aprobada en septiembre. El pago corresponderá a la entidad responsable de los gastos de importación, con el objetivo de que el importe no recaiga directamente sobre el consumidor final, según la información publicada sobre la medida.
Dos cargos diferenciados
La nueva tasa no sustituye al arancel temporal introducido el pasado 1 de julio. Ambos conceptos responden a finalidades distintas:
- La tasa de 2 euros compensará los costes de gestión, supervisión y control de los envíos por parte de las autoridades aduaneras.
- El arancel de 3 euros se aplica a los artículos incluidos en envíos cuyo valor no supera los 150 euros, después de eliminarse la exención de derechos aduaneros para las mercancías de bajo valor.
| Medida | Importe | Aplicación |
|---|---|---|
| Tasa de gestión | 2 euros por artículo | Desde el 1 de noviembre |
| Arancel temporal | 3 euros | Desde el 1 de julio, para envíos de menos de 150 euros |
La tasa financiará tareas como la comprobación de la información declarada, el análisis de riesgos y las inspecciones físicas cuando sean necesarias. La decisión llega tras el aumento de los paquetes procedentes de terceros países y, especialmente, de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu.
Según los datos de Bruselas, durante 2025 entraron en el mercado comunitario alrededor de 5.900 millones de artículos de bajo valor, cuatro veces más que en 2022. Cerca del 90 % de esos productos procedía de China.
El crecimiento de estos envíos ha incrementado la carga de trabajo de los servicios aduaneros y ha dificultado la detección de mercancías que no cumplen las normas europeas de seguridad y protección de los consumidores. La UE también vincula la reforma a la competencia entre las empresas establecidas en el bloque y los vendedores extranjeros.