Un algoritmo que divide el texto en tramos y clasifica cada segmento
El detector Pangram ha señalado que el 99% de la novela Donde el agua trabaja, de David Silva Rojas, corresponde a texto “generado por IA”, según un reportaje publicado por EL PAÍS. Pangram funciona fragmentando el texto en tramos y catalogando cada porción como “humano”, “asistido por IA” o “generado por IA”, y esa cifra se refiere a la parte etiquetada como generada.
La compañía Pangram fue fundada en 2023 por Max Spero y Bradley Emi, graduados de la Universidad de Stanford que trabajaron previamente en empresas como Google y Tesla. Según la propia explicación recogida, su objetivo era resolver el problema que se abrió tras la llegada de modelos como ChatGPT: la drástica reducción del coste de producir textos y la necesidad de distinguir escritura humana de generación artificial.
«Que casi todo está generado con IA», explicó la interpretación del 99% en el análisis del texto.
Pruebas y cifras sobre errores
El artículo recoge también datos sobre la tasa de falsos positivos de Pangram en textos humanos largos: en pruebas independientes la herramienta casi nunca marcó textos humanos como generados por IA, con cifras situadas entre 0% y 0,2% en las ocasiones citadas. El profesor Steven Mollmann compiló 17 estudios que sumaron 36.282 textos humanos y hallaron 49 falsos positivos, un 0,14%.
Otras pruebas mencionadas incluyen un experimento con 46 libros antiguos no digitalizados —2,9 millones de palabras— que, por su antigüedad, Pangram no podría haber visto; en ese conjunto no se registraron falsos positivos reales. Asimismo, un equipo de la Universidad de Duke sometió 43.000 pasajes de artículos científicos anteriores a ChatGPT y apenas marcó uno como “asistido por IA”, sin detectar ninguno como “escrito con IA”.
Cómo interpreta Pangram los resultados
- Pangram divide textos largos en tramos y clasifica cada tramo en tres categorías: humano, asistido por IA o generado por IA.
- El porcentaje del 99% no es una probabilidad, sino la proporción de tramos etiquetados como generados.
- Las pruebas citadas apuntan a una tasa muy baja de falsos positivos en textos humanos de suficiente extensión.
La difusión de este informe ha reavivado el debate sobre la convivencia entre la creación literaria y las herramientas de inteligencia artificial, un asunto que afecta a autores, editores y lectores en el ámbito de la literatura en español.