Carlos Alcaraz afronta este miércoles su estreno en el Masters 1.000 de París frente al estadounidense Alex Michelsen, número 35 del mundo. El tenista murciano llega al torneo después de ganar el domingo el ATP 500 de Viena y con un balance de 16 victorias y dos derrotas desde su regreso a la competición.
Un rival al que ya derrotó en Tokio
Michelsen, de 22 años, remontó en la primera ronda al checo Jiri Lehecka por 6-7(5), 6-2 y 6-4. El estadounidense y Alcaraz ya se enfrentaron en el ATP 500 de Tokio, donde el español se impuso por 7-6(1), 4-6 y 6-1 en el camino hacia el título.
El jugador murciano regresó a las pistas a finales de agosto después de permanecer 139 días de baja por una tenosinovitis en la muñeca derecha. Desde entonces ha levantado los trofeos de Tokio y Viena. En la final del torneo austríaco venció al australiano Alex de Miñaur por 6-1 y 6-4.
El balance de Alcaraz tras la lesión
En este tramo de la temporada, el español también alcanzó los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, donde perdió ante Ben Shelton, y ganó la Copa Laver con el equipo europeo. Su otro tropiezo llegó en la tercera ronda del Masters 1.000 de Shanghai, ante el belga Zizou Bergs.
- Dos títulos desde su vuelta: Tokio y Viena.
- 16-2 es su balance desde finales de agosto.
- Su rival de primera ronda, Alex Michelsen, ocupa el puesto 35 del ranking mundial.
Alcaraz explicó en la rueda de prensa previa que se encuentra en buenas condiciones físicas y mentales tras el periodo de inactividad. El murciano señaló que durante la recuperación aparecieron algunas molestias menores, aunque no le preocupan, y que pretende aprovechar el descanso acumulado durante su ausencia.
Ahora me encuentro muy bien, tras un tiempo parado siempre salen pequeñas cosas físicas, normales, pero no me preocupan.
El Masters de París es uno de los últimos torneos de la temporada para el número 3 del mundo. En sus participaciones anteriores no ha pasado de los cuartos de final. Su estreno ante Michelsen llega después de una recuperación que le hizo perderse Roland Garros y Wimbledon, según explicó el propio jugador.