Lula hablaba a los brasileños, con ataques y ácidas pullas hacia Bolsonaro, mientras el actual presidente hablaba mayormente a Lula

Brasil vivió en la noche de este domingo un electrizante debate entre Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva que dio ventaja al actual presidente en el tramo final. “Lula, quédate en casa y no intentes volver a la escena del crimen”, lanzó Bolsonaro al dos veces presidente en el cierre de un cuerpo a cuerpo en el que palmeó con condescendencia a Lula mientras le echaba en cara los escándalos de corrupción que lo llevaron a la cárcel tras sus dos presidencias.

Lula se mostró más empático y conectado con el público en los dos primeros bloques del debate de cara a las elecciones del 30 de octubre, para las que las encuestas muestran cierta ventaja para el ex presidente.

Fue una primera media hora de alta tensión en la que Lula exhibió sus tablas, paseándose por el plató y devorando las cámaras. Bolsonaro, más contenido, permaneció un par de minutos detrás de su atril, hasta que dio también el paso y se plantó en el estudio de televisión a la misma altura que Lula.

El presidente falló, sin embargo, en el dominio de las cámaras. Lula hablaba a los brasileños, con ataques y ácidas pullas hacia Bolsonaro, mientras el actual presidente hablaba mayormente a Lula. Sólo en el final logró encontrar su cámara y dirigirse directamente a la audiencia.

“¡LA CARA DE PIEDRA DE ESTE TIPO!”

“¡La cara de piedra de este tipo!”, lanzó Lula en un momento de esa primera media hora, en la que arrinconó a Bolsonaro insistiendo en su actuación durante la pandemia del coronavirus, así como con la deforestación de la Amazonia.

“Ningún gobierno en el mundo hizo bromas con la pandemia al nivel que lo hizo usted, ofreció un remedio que no servía para nada. Este señor carga con al menos 400.000 personas que murieron por su negligencia y rechazo a las vacunas. Más de la mitad de las muertes podrían haberse evitado“, acusó Lula.

Brasil registra 687.000 muertos por Covid desde que estalló la pandemia en marzo de 2020.

“Fue usted el que dijo que gracia a Dios la naturaleza creó el Covid”, devolvió el golpe Bolsonaro. “Brasil es el país que más vacunó en el mundo y más rápidamente”, añadió el jefe de Estado, mientras su adversario lo acusaba de propagar fake news.

“Lula, los dos tenemos un pasado (…). Usted prometió desarrollar el nordeste y ahora lo que ofrece es picanha (carne) y cerveza”.

“¡ME ACUSÓ DE PEDOFILIA!”

Lula tampoco pudo sacar ventaja de un episodio confuso que dominó las noticias en los últimos días. Bolsonaro dijo que durante un paseo en moto por una comunidad vecina de Brasilia vio a unas niñas venezolanas, de 14 y 15 años, y que cuando notó que “pintou um clima” (algo así como que hubo atracción, en el lenguaje popular brasileño), pidió permiso para entrar en su casa.

“Había unas 15, 20 chicas en la mañana de ese sábado arreglándose. Todas venezolanas. Y yo pregunto: niñas bonitas de 14, 15 años arreglándose un sábado, ¿para qué? Para ganarse la vida. ¿Quiere eso para su hija que nos está escuchando ahora?”, agregó.

Según dijo a UOL una de las venezolanas que presenció la visita del presidente Bolsonaro, lo que había en esa casa en ese momento no era una reunión de niñas prostitutas, sino un encuentro con inmigrantes organizado por una brasileña estudiante de maquillaje y peluquería para practicar cortes de cabello, aplicación de pestañas postizas y maquillaje.

El asunto se convirtió en el escándalo del fin de semana en la campaña, y el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, prohibió videos de la campaña de Lula que asociaban a Bolsonaro con la pedofilia.

“¡Me acusó de pedofilia, apuntando a lo más sagrado de mis convicciones, que es la defensa de la familia y de los niños!”, se indignó Bolsonaro señalando a Lula.

De a poco, el presidente comenzaba a crecerse en el debate y a acorralar a Lula, que insistía en hablar de lo que hizo entre 2003 y 2011 en la presidencia, mientras el presidente se concentraba más en el presente y en el futuro, salvo a la hora de hablar de la corrupción en el gobierno del líder de izquierdas.

“Llevamos el tercer mes consecutivo de deflación y tenemos una de las gasolinas más baratas del mundo. Paulo Guedes, orgullo de Brasil”, dijo Bolsonaro, en referencia a su ministro de Hacienda.

El debate crecía en calor y color. “¿Se puede quedar aquí?”, le preguntó Bolsonaro a Lula, señalando una posición a su lado en el centro del plató. “Puedo”, respondió el ex presidente.

Minutos después fue Lula el que interpeló a su rival. “¿Terminó? Terminé”.

“¡AMIGO DE CHÁVEZ, DE MADURO, DE FIDEL CASTRO!”

El presidente estaba envalentonado, y entonces llegó un momento clave del debate. Lula venía hablando de Petrobras y de la corrupción en la empresa, y luego del supuesto decreto que blinda de secreto determinadas decisiones del actual presidente. Cuando terminó de hacerlo, Bolsonaro lo miró en silencio y sonriente. Segundos después le puso una mano en el hombro a su rival. Fue entonces cuando el debate cambió de rumbo.

“¿Ortega es su amigo? ¿Ortega es su amigo?”, insistió Bolsonaro en referencia al dictador nicaragüense, Daniel Ortega. Lula dio una respuesta confusa en la que se mostró orgulloso por haber apoyado la revolución sandinista.

“¡Amigo de Chávez, de Maduro, de Fidel Castro!”, le espetó Bolsonaro. “El 40 por ciento del pueblo de Argentina está bajo la línea de la pobreza, eso es lo que no queremos para Brasil“. “El que cuida de los más pobres soy yo”, añadió Bolsonaro, desafiando a Lula, de origen humilde y principal figura de la izquierda brasileña.

“El que defiende la libertad de expresión y la democracia soy yo, mucho más que él, es que es un pequeño dictadorcillo”, insistió. “Este país es el mayor productor de alimentos del mundo y tiene a 33 millones de personas pasando hambre”.

Pero Bolsonaro estaba lanzado y dispuso de siete minutos consecutivos en el tramo final ante un rival que debió quedarse mudo por haber agotado su tiempo. El presidente brasileño agotó todos sus clichés y mensajes.

“Nosotros no queremos liberar las drogas, no queremos el aborto. Sí a la propiedad privada, no a la toma de tierras, respeto al hombre de campo, derecho a la legítima defensa, ése es el país que queremos”.

La campaña incluye hasta otros tres debates presidenciales, aunque el que se perfila como definitorio, con la presencia de ambos, es el del viernes 28 de octubre en el canal de televisión Globo.